viernes, 18 de abril de 2014

34.

Ari coloca todo en la maleta mientras que Lucía está tomándose una ducha. Llevan cinco días en el apartamento y ya han avisado en casa que volvían al día siguiente. Han vuelvo a mentir a sus padres diciéndoles que el viaje ha estado muy bien cuando, en realidad, es todo lo contrario. Han estado amenazadas, han estado secuestradas, han sido amenazadas con una maldición por parte de Zeus y habían conocido a unos chicos de los cuales se habían enamorado pero que, por todas las mentiras y secretos, les había hecho daño.

Además, han tenido visita. Todos los días venían al apartamento o Laura o Nina o Juliet, que siempre traía gominolas, con cualquier excusa para ver cómo estaban. Seguro que les mandaban los chicos.

Ari no ha recibido en ningún momento cuadros como las pasadas veces que se alejaban de los chicos y eso le duele porque le hace creer que Zayn ya no siente nada por ella. Lucía tampoco ha recibido nada de Louis haciebdose sentir mal porque piensa que Louis, ahora su ex novio, está enfadado con ella.

-¿Tienes todo?- pregunta Ari cuando Lucía sale de la ducha enredada con una toalla.
-Sí.
-Creo que deberíamos salir a dar una vuelta. Quizá podamos ver algo de Atenas que no hayamos visto.
-Puede. Es una buena idea salir. Llevamos encerradas aquí desde que volvimos.

A los diez minutos las chicas salen del apartamento para bajar. Allí les observa Prometeo que les mira sorprendido. Parece que tiene algo que preguntarlas pero no lo hace por miedo a molestarlas. Pero, finalmente, abre la boca.
-¿Sabéis dónde están los chicos?

Ari mira al conserje. No tiene heridas en la cara ni en los brazos como las pasadas veces después de tener una visita del Hipógrifo.
-Llevamos sin verles mucho- dice Ari con un tono asqueado.
-¿Na sabeis nada de ellos entonces?
-No- contesta Lucía. Ve como Prometeo se empieza a morder las uñas-. ¿Ocurre algo?
-Lucía, vamonos.

Prometeo mira a las chicas con duda. ¿Debe contarselo? Puede que si no pone remedio a esto Zeus le maldiga con otra cosa aún más dolorosa.
-Ayer no vinieron a por mí- dice-. Ayer no me llevaron a lo de Ethan.
-Que suerte- dice Ari-. Lucía, vayámonos.
-Nunca habían fallado. Llevan años llevándome y nunca se saltaron una noche.
-¿Crees que les ha pasado algo?- pregunta Lucía.

Prometeo se muerde las uñas y luego se pasa las manos por la cara.
-Sí.

Lucía mira a Ari. Cuando el conserje dijo eso, su cara había cambiado de relajada a nerviosa.
-No nos incumbe- miente.
-Puede que tenga algo que ver con...
-No nos incumbe- repite-. Lucía, vámonos.

Lucía mira a su amiga. Ve su cara pálida y se aleja de Prometeo.
-¿Por qué no le has dejado terminar?-pregunta Lucía cuando salen del edificio-Podría ser importante
-O simplemente quieren llamar nuestra atención para no irnos-dice Ari de mala gana, intentando creerse sus palabras.

Ambas chicas no dicen nada por el camino, siguen pensando en lo de Prometeo, ¿que les ha podido pasar a los chicos?

Caminan por las calles de Atenas disfrutando de la ciudad, aunque todo es en vano, no pueden, están demasiado preocupadas. Harta Ari bufa y se detiene, Lucía la mira curiosa
-¿Qué pasa?
-Tenemos que hablar con Zeus
-¿Qué?-Lucía abre los ojos-¿Estas loca?
-Puede-Ari hace una mueca, sabe que ver a Zeus es una idea horrible, podría matarlas o lanzarles alguna maldición,  pero es el único que puede saber donde están los chicos
-¿Y como llegamos a él, lista?-pregunta Lucía cruzandose de brazos


Ari sonríe. Tiene una idea. Coge a su amiga del brazo y tira de ella. Las dos corren por la ciudad, lo más rápido que pueden. Conocen a una persona que puede ayudarlas.

Se alejan de la ciudad y llegan a la playa, corren por ella hasta llegar a un sitio cerrado, una pequeña cueva
-¿Qué hacemos aquí?-pregunta Lucía
-Hablaremos con Poseidon-responde Ari

Las dos chicas se arrodillan al agua y llaman al dios de los mares y océanos. Al rato el agua comienza a elevarse en forma de remolino y aparece Poseidon ante ellos.
-Hola chicas, ¿qué tal?-pregunta con una sonrisa
-Necesitamos ver a Zeus-responde Ari
-¿A Zeus?-pregunta sorprendido-No es buena idea
-Eso mismo le he dicho yo-suspira Lucía
-Puede que no, pero los chicos ayer faltaron a la misión de Prometeo con el águila, ¿sabes algo de ellos?-pregunta Ari
-No desde hace un tiempo-responde Poseidon preocupado-mandare un mensaje al Olimpo preguntando, quizá alguien sepa algo
-Está bien-Lucía le sonríe

Ven como Poseidon se esfuma en el agua y las dos amigas se sientan en una roca a esperar. Sólo esperan que los chicos estén bien.
-Pobre ilusas

Lucía y Ari se giran y ven a Dexter, el hijo de Ares que amenazó a Lucía días atrás, detrás suya, con una sonrisa maliciosa
-¿Que quieres?-pregunta Ari poniéndose en pie.
-El rayo.
-No lo tenemos-responde Lucía.
-Esto es sencillo-Dexter sonrie-, me dais el rayo, y yo os devuelvo a los cinco chicos. Por cierto, esto tiene que mantenerse en secreto sino...- las chicas ven como hace un gesto en el que se pasa un dedo por el cuello dando a entender el final de los chicos: la muerte.

Es lo último que dice antes de desaparecer. Lucía y Ari se miran, ¿que hacen ahora?
-No saben nada de ellos por el Olimpo tampoco- dice una voz detrás de las chicas, Poseidón.

Las chicas se giran asustadas y pálidas.
-Es muy preocupante- dice el dios del mar.
-No pasa nada.
-¿Seguís queriendo hablar con Zeus? Creo que si sabe la siuación...
-¡No!- chilla Ari-. No hace falta ya.
-¿Estáis bien?- pregunta preocupado.
-Sí- contesta Lucía antes de girarse y llevarse a Ari fuera de la playa-. Gracias de todas formas.

Cuando se encuentran en el apartamento, tras haberle dicho a Prometeo que los chicos irán esa noche a por él para no decir la verdad, se sientan en el sofá nerviosas.
-Ares tiene a los chicos- susurra Ari.
-Yo lo sé.
-Tenemos que hacer algo.
-Tenemos que conseguir el rayo- dice Lucía-. Y dárselo a Dexter.
-¡Pero si se lo damos Zeus nos enviará a alimentar a Cerbero!
-¡Ya lo sé, Ari! ¡No soy tan estúpida como para no pensar en eso!
-¡Pero si no se lo damos los matarán!
-¡Ari! ¡Ya lo sé!
-¡Tormenta o corazón! ¡A esto se refería Casandra!- grita Ari- ¡Nos estaba diciendo esto!

Lucía mira a su amiga nerviosa. Claro. Y los chicos lo sabían. Por eso no se lo habían dicho. Querían mantenerlas al margen de todo esto. Querían protegerlas y... Ahora son ellos los que están en apuros.
-Tenemos que ir a la ciudad- dice Lucía-. Tengo una idea.

miércoles, 16 de abril de 2014

Epilogo Ari

*un mes después*
Ari sale de la ducha con una toalla enredada en el cuerpo del baño y se viste para mirar luego su cuarto. Está lleno de cuadros de Zayn, todos de cuando se los enviaba al hotel.

Mas tarde baja y empieza a desayunar junto a su familia que la mira sin decir nada.
-Cielo, ¿ocurre algo?- pregunta la madre.
-No- susurra la chica mientras que remueve sus tortitas en el plato.
-Estás rara desde que volviste de Grecia- dice su padre antes de beberse el zumo de naranja que tiene en su vaso-. Sabes que nos puedes contar todo, ¿no?

Ari afirma con la cabeza pero no quiere contarlo y, aunque quisiera, no podría. No puede mencionar a los dioses griegos. La tomarían por loca.
-Subo a mi cuarto- dice.
-No has probado bocado.
-No tengo hambre, mamá.

Luego sube las escaleras de su casa y se pone los zapatos para poder salir a la calle.
Cuando está en la calle es su momento de libertad. Puede ir con la bicicleta a todos los lados sin que nadie la mire extraña.
Baja al garaje después de despedirse de sus padres y cige su bici de color rosa para hacer el recorrido de siempre. Sale de casa, pedale durante veinte minutos, se compra un helado de chocolate y se sienta en el banco de un parque a lamentarse de su penosa vida amorosa. Brad, su exnovio, solo estaba con ella para conseguir el rayo de Zeus y a Zayn no le podía ver más. Ya lo había dicho Zeus con la maldición: pareis toda vuestra vida enamoradas de mis nietos. Y Ari, a pesar de las cuatro semanas que habían pasado, no le olvidaba. Parecía tenerle en la mente todo el día. Zeus no las maldijo pero ella siente como si la maldición estuviera ahí presente.
Está vez hace lo mismo: pedalea hasta el mismo larque de siempre donde puede ver a varias parejas pasear. Ari se ríe al darse cuenta de por qué va siempre a ese lugar. Disfruta viendo a las personas felices, no como ella.
-¿Así que esto es lo que haceis los humanos cuando os poneis tristes?- pregunta una voz masculina antes de tirar un cuaderno abierto junto a la chica.

Ari se sobresalta y tira su helado al suelo por la impresion de oír su voz de nuevo. Mira el cuaderno que le han lanzado y observa el boceto a lapiz. Es ella. Sentada en el banco. Tomándose el helado que acaba de tirar. Se gira y le ve ahí, apoyado en la valla de hierro que limita el parque, mirándola con una gran sonrisa de oreja a oreja.
-Nosotros solíamos ir al Monte Olimpi y emborracharnos con el vino que fabricaba Dionisio- susurra Zayn antes de acercarse a la chica-. Fui a ver a Casandra. Me habló de una mujer que tomaba crema congekada de cacao que viajaba sobre dos ruedas. Pensé que sería fácil encontrarte pero Boston es muy grande y mucha gente viaja en bicicleta y toma helado de chocolate.
Ari pone una mueca divertida en la cara y nota una lágrima de felicidad escurrirse por la mejilla.
-¿Sabes qué más me dijo Casandra?- pregunta él-. Que un humano conseguiría tu corazón. Dije "Zayn, no tienes nada que hacer". Luego me di cuenta de que ese humano iba a ser yo. Sí. He renunciado a mis poderes por ti. Nunca pensé que renunciaría a eso- Zayn se ríe y luego mira a su chica mostrando dos dedos-. Casandra también me reveló un futuro más lejano. Dos hijos en común. Eric y Alice. Dos hijos. Contigo. Nunca nunca quise tener hijos pero cuando me lo dijo Casandra pensé "¿solo dos? Que mala vidente eres".
Ari suelta una carcajada y se muerde el labio antes de mirar de nuevo al moreno.
-¿Qué haces aquí?- pregunta por fin ella.
-Ya te lo he dicho: buscando a la mujer que toma crema conjelada de cacao que viaja en dos ruedas.

Ari se pasa el brazo por la cara y llora, llora escandalosamente antes de lanzarse a los brazos de su chicos y besarle como nunca le besó en Atenas.
-Te quiero, Zayn.
-Y yo a ti, Ari.

martes, 15 de abril de 2014

Epilogo Lucía.

*Un mes después*

Lucia mira por la ventana de su nuevo apartamento la ciudad de Boston. Desde aquel piso en lo alto del edificio tenia unas vistas increíbles y espectaculares. Y aquel piso era suyo por cortesía de sus padres, y también de que fuera a entrar en la universidad y le pillaba más cerca.

Lucía va a la habitación, quiere ponerse ya el pijama, dentro de poco anochecera y no tiene intención de salir a ningún lado.

Al entrar tira la fina rebeca a la cama y después se sienta en ella para quitarse los zapatos. Sonríe al ver en la mesilla una foto suya con Ari en la playa, una foto de este verano, una foto que fue tomada antes de que todo pasará, antes de que conocieran a los chicos, de que se hicieran amigos, de que se enamorara, de que saltara por un acantilado, de que lo hiciera por primera vez, de que se enfrentará a dioses y sus maldiciones y miles de cosas más. Incluso podría escribir un libro con todo ese verano.

No había vuelto a saber más de él. Quizá Zeus si que lanzó la maldición, aunque no tiene pesadillas siempre como dijo.

Alguien llama a la puerta y la interrumpe de sus pensamientos, quizá sea su amiga. Se levanta de la cama y va hacia la puerta.

-¿Qué haces aquí?-pregunta sorprendida al abrir y encontrarle a él, justamente a él.
-¿Sabes lo que me ha costado encontrarte?-el joven sonríe. Sigue igual de guapo que siempre.
-¿Qué quieres, Louis?-pregunta Lucía dejandole entrar.
-Nunca te di las gracias-susurra el joven cuando están sentados en el sofá.
-Ya...-Lucía hace una mueca-pues ya lo has hecho, puedes irte.
-¿Tan rápido?
-¿Qué más quieres?
-Arreglar las cosas contigo. Nosotros.
-Ya no hay un nosotros, Louis.

Louis la mira a los ojos.
-¿Por qué no te das cuenta de que no puedo vivir sin ti?
-Si que puedes.
-Pero no quiero. Joder Lucía, contigo todo era más fácil, me hacías feliz y hacíamos tonterías juntos. Sigo sintiendo lo mismo por ti, y se que tu también.
-¿Cómo estas tan seguro?
-Por Casandra. Estamos hechos el uno para el otro-Louis sonrie feliz.
-Louis...-comenzó Lucía pero se vio interrumpida por los labios del chico.

Lucía los echaba de menos. Echaba de menos el besarle cada vez que podía, el sabor de sus labios. Pero no podía, por lo que se aparto.

-¿Qué ocurre?-pregunto Louis confundido.
-Louis, claro que te quiero, y que sigo sintiendo lo mismo, pero no puedo llevar tu vida. ¿No te das cuenta de que yo morire y tu permaneceras joven siempre?
-No del todo-explicó Louis
-¿Que quieres decir?
-Renuncié a ser un dios, a mis poderes, a todo, por ti
-¿De verdad?
-Claro que si-Louis sonrio-Lucía, te quiero, y quiero estar contigo, ya sea como dios, humano o como un calamar gigante.
-No, mejor eso último no-bromeo la chica, y Louis río con ella.
-Quiero estar contigo, casarme y formar una familia.
-¿En serio?
-¿Qué más quieres? Estoy en Boston y no voy a ser más dios por ti, porque te quiero.
-Sólo una cosa más.
-¿Que?
-Besame.

Louis hizo caso a la petición de la joven y la beso. La beso como nunca antes. Ahora estarían juntos, se casarian y formarian una familia y envejecerian juntos. Louis no podía estar más feliz.

-Te quiero-susurro Lucía.
-Te quiero.

36.

Las chicas son escupidas por el calamar sobre tierra y luego este se esconde en el estanque que está a su lado. Ari se levanta del suelo y mira su cuerpo y el de su amigan estan cubiertas por un liquido espeso o baba cosa que hace que tengan nauseas. Su pelo está todo pringado y se le pega a la cara.
-¿Estamos en el laberinto?- pregunta Ari.

Lucía mira a su alrededor y observa los grandes pilares de piedra que tienen delante de sus ojos. Son muy altos. Demasiado. Forman una especiale de pasillos l.
-Parece ser que sí- contesta Lucía.
-¿Y ahora por dónde vamos?
-No tengo ni idea.
-Pues vamos cojonudas- dice Ari mientras intebta quitarse la baba de sus manos-. Tendremos que separarnos. Dame la mitad del colgante.

Lucía le da su mitad y la mira.
-¿Qué pasará si llega una antes aue la otra a Ares.
-Que mandará a sus hijos a por la otra- contesta Ari con una sonrisa.

Lucía intenta sonreír pero no lo consigue. A Ari le pasa lo mismo.
- Suerte- dice Lucía.

Luego se separan para ir cada una por su lado.

Ari va siguiendo su instinto para intentar llegar al centro del laberinto donde supuestamente encontrará al Minotauro pero espera no encontrarsele. Tiene que encontrar a Ares.
-¿Ares?- grita- ¿Ares?

Sigue caminando durante un rato sin parar de repetir su nombre hasta que escucha una voz.
-¿Ari?
-¿Zayn?
-¡Ari!
-¡Oh, Dios mio!- grita la chica- ¿Dónde estas?
-¡Creo que estoy a tu derecha! ¡En el pasillo de tu derecha!

Ari empieza a correr para buscar una salida que le lleve a la derecha para encontrarse a Zayn, quien parece cansado. Ari se lleva las manos a la cara para evitar las lágrimas pero no puede. Está frente a Zayn. Y está vivo. Empieza a correr y le abraza con fuerza.
-¿Tienes el rayo?- pregunta Zayn.
-Sí- susurra mientras le muestra el mitad del colgante-. Bueno, tengo la mitad. La otra mitad la tiene Lucía.
-Genial. Era justo lo que quería oír- dice Zayn con una sonrisa burlona en la cara. Parece que se está mofando de Ari hasta que el chico desvela su verdadera identidad: Brad, su ex novio. Su ex novio es el hijo de Ares que los chicos no conocían.
-¿Brad?- pregunta Ari mientras se aleja de él.
-El mismo- se ríe mientras le quita a la chica el colgante. Luego la agarra del brazo con brusquedad y la dirige por el laberinto-. Tranquila, yo te llevo hasta Ares.

A unos metros de allí, Lucía camina intentando llegar al centro del laberinto pero se desepera poraue cree aue ha pasado ya tres veces por el mismo camino. Suspira y luego grita. Espera que así se la ayude a llegar a donde esté Ares.
-¿Ares? ¿Dexter? ¡Tengo el rayo!

Pero nadie parece ayudarla por unos instantes hasta que ve una sombra alargada y copulenta en el suelo. Lucía se pone a temblar de miedo cuando reconoce al Minotauro. Está a escasos diez metros y ve el final de su vida ahí porque el laberinto fue construido para sacrificar catorce jóvenes al año, catorce jóvenes aue servían de alimento a la bestia pero esta no parece mostrar mucho interes en ella ya que le muestra con la mano que la siga y ella le hace caso. Le persigue a una distancia prudente por si acaso la ataca hasta que llegan a lo que parece ser el centro del laberinto. Es una explanada de tierra donde todos los pasillos acaban. En el centro hay una gran mesa donde hay tres sillas. En la del medio está Ares con una sonrisa por la llegada de Lucía. A su lado está Dexter. El dios mira al Minotauro que ha guiado a Lucía y le hace un gesto para que se retire. También observa un gran reloj de arena detras de las sillas.
-¡Que me sueltes, idiota!- oye a Ari gritar por unos de los pasillos antes de verla aparecer con Brad.

Lucía mira a su amiga sorprendida y parece que se comunican por la mirada. Brad era el hermano de Dexter que fracasó en su misión. Quizás estaba con Ari para conseguir el rayo. ¡Lucía sabía que era un imbécil!
-Aquí tienes la mitad del rayo- dice Brad después de tirar a su ex novia al suelo y mostrandoselo a su padre orgulloso.

Ares coge el colgante y lo mira sonriente.
-¿Y la otra mitad?
-Lo tengo yo- responde Lucía.
-Damele.
-Primero a los chicos- dice Ari levantándose del suelo.
-Las cosas no funcionan así, humanas- contesta Dexter con asco.
-El rayo.
-No te le vamos a dar hasta que nos muestres a los chicos.
-¡Oh! Estais perdiendo vuestro tiempo.
-Y tú el tuyo, Ares.
-Yo ya tengo la mitad del rayo. Vosotras, si tardais más podeis perder a los nietos de Zeus.
-Tic tac. Tic tac- dice Brad imitanto el sonido de un reloj.

Ari mira al gran reloj de arena y puede observar como la arena se remueve. De vez en cuando aparecen unas manos pegadas al cristal.
-Están en el reloj- dice Ari.
-Ya me he dado cuenta por el idota de ru exnovio.

Ares parece sonreír.
-¿No vais a sacar a vuestros amigos de ahí?- pregunta-. Son inmortales. No pueden morir. Sería muy buena idea maldecirles con pasar el resto de la eternidad en un reloj de arena. Puede llegar a ser muy agobiante estar sepultado con kilos, kilos y más kilos de arena.

Lucía mira a Ares y luego le lanza la otra mitad del rayo al suelo.
-Ya tienes el rayo.
-Genial- dice el dios antes de desaparecer con sus hijos y las dos mitades del rayo.

Ari y Lucía corren hacia el reloj de arena e intentan romper el cristal con los puños pero es imposible. Ari oye las voces de los chicos y se pone nerviosa. No sabe que hacer para sacarlos de ahí. De repente oye a su amiga arrastrar la silla en la que se sentaba Dexter.
-Apartate- la ordena.

Ari hace caso y Lucía golpea la silla contra el cristal que parece romperte un poco pero la silla queda destrozada. Ari coge la que usaba Brad y repite la acción. El cristal ya empieza a ceder. Ya empieza a escapar un poco de arena pero siguen sin ver a los chicos.
-La silla de Are- dice Ari mientras se acerca pero es demasiado pesada.

Lucía se acerca para ayudarla y entre las dos tiran la silla al reloj haciendo que este reviente y salga toda la arena junto a los chicos que parecen axfisiados. Todos tosen o escupen arena.
-¡Chicos!-grita Ari mientras se acerca a ellos.
-¿Estais bien?- pregunta Lucía mientras se acerca a Louis.

Zayn se levanta rapidamente y empieza a buscar algo.
-¿Y el rayo? ¿Dónde está el rayo?
-Se lo hemos dado a Ares.

Louis mira a las chicas.
-¿Qué? ¿Estais locas?
-¡Era lo único que podíamos hacer para salvaros!
-¿Cómo se os ocurre darle el rayo?-chilla Harry
-¿Queréis que acabemos todos muertos o qué?-grita Niall

Eran la primera vez que oían a Niall gritar. Lucía y Ari se miran,y la última, cansada de todo el día de hoy no puede callarse

-¿Tontas?-chilla-Tonta hubiese sido no darle el rayo y que hubiese ido a por nosotras cuando los únicos que nos protegiais erais vosotros y estabais atrapado en ese estúpido reloj de arena del cual os hemos sacado, y no he escuchado un maldito gracias. Ya está bien de que nos griteis y que os echeis encima nuestra cada vez que hacemos algo mal. Hemos estado todo el puto tiempo preocupadas por vosotros, nos hemos enfrentado a Dexter, luego hemos saltado por el acantilado y un calamar gigante nos ha dejado el cuerpo pegajoso, y por si fuera poco el idiota de Brad estuvo conmigo para usarme, es el otro hijo de Ares, y a Lucía casi le ataca un minotauro.

Ari está roja de rabia. Está harta de que cada dos por tres les echen la bronca a ella y a Lucía. Sin decir nada más se gira y se vuelve a su amiga.

-Antes de lo acordado quiero ir a casa a ducharme
-No creo que haya tiempo-comenta Lucía
-¿Qué queréis decir?-pregunta Liam
-Aquí-Ari se señala a ella y Lucía-las tontas teníamos un plan
-Quizá la confianza que tenemos en vosotros podriais tenerla en nosotras-murmura Lucía

No dicen nada más, ambas se dan la vuelta y comienzan a andar

-¿A donde vais?-pregunta Louis
-Tenemos un plan-grita Lucía sin girarse

Las dos chicas salen del maldito laberinto, cuando salen ven a Poseidon, Dioniso, Apolo y demás dioses ahí. Las chicas saben que Zeus no debe de andar lejos. A los pocos minutos los chicos salen y van hacia sus padres.
Lucía y Ari se quedan en el medio y los dioses comienzan a susurrar, cosa que las pone incómodas

-¡Aquí están!-Ari y Lucía reconocen esa voz. Zeus. En efecto. El dios se abre paso entre los demás hasta llegar al centro, donde las señalan-Vosotras dos sois las responsables de robar mi rayo y que ahora este en manos de Ares. Desde que descubristeis este mundo sólo habéis traído desgracias, comenzando por que dos de mis nietos se enamorasen de vosotros-Lucía agacha la mirada avergonzada y Ari aprieta los puños. Es injusto-ahora pagareis vuestro merecido. Seguireis recordando cada día vivido, y os atormentaran pesadillas día y noche, y seguireis amando a mis nietos, pero ellos no sabrán de vuestra existencia, y nunca jamás volvereis a verlos.
-Abuelo...-comienza Louis, pero Zeus no le deja terminar, le lanza una mirada de advertencia
-Al menos dejales despedirse-dice Apolo-Quieras o no, padre, estas jovencitas han cambiado la vida de tus nietos. Dejales despedirse
-¡No!-dice Ari seriamente
-¿Como?-pregunta Niall sorprendido
-No seais tan tontas, humanas-bufa Zeus.
-Y dale con que somos tontas-suspira Lucía-No somos tontas.
-No nos vamos a despedir de los chicos porque seguimos teniendo el rayo

Lucía y Ari se quitan el zapato derecho y de cada uno cae un trozo de rayo. Los juntan y se lo lanzan a Zeus y después se ponen el zapato

-¿Cómo se siente al saber que los humanos no somos estúpidos, Zeus?- le desafia Lucía- Le dimos a Ares uno falso-Lucía se encoge de hombros
-Ares sabía que iríamos a salvar a los chicos, pero no se esperaba un rayo falso
-Y ahora, como no queremos más líos ni nada nos vamos-dice Lucía-y no creo que esa maldición sirva, ya nos vamos nosotras solas-comenta mirando a Zeus, el cual está perplejo

Sin decir nada más las dos chicas salen de allí, sin ni siquiera mirar a los chicos. Se acabo todo.

Caminan unos cuantos metros hasta que ven su coche. Suponen que lo habran traido los dioses así que se montan en él.

35

Las chicas llegan de nuevo al apartamento por la noche tras haber ido al mercadillo del centro de la ciudad. Les ha costado encontrar lo que querían pero al final lo tienen, tienen esa cosa que puede ayudarlas a salvar a los chicos y a ellas.
-Coge las llaves de coche- dice Ari-. Tenemos que...
-Ya sé qué tenemos que hacer. Hemos repasado el plan millones de veces en el coche.

Lucía coge las llaves del coche de alquiles que cogieron para el viaje y bajan corriendo hasta el aparcamiento sin ser vistas por Prometeo.
-¿Crees que estarán despiertos?- pregunta Lucía.
-No creo. Zeus es mayor. Supongo que necesitará dormir. Además, en la peli de Hércules duerme.
-¡Pero eso es una puta película de dibujos!
-Lo sé. Manten la calma.

Tardan en llegar al lugar una hora. Aparcan el coche en una ladera y finalmente empiezan a andar. El Monte Olimpo no parece que está muy lejos, se puede ver facilmente. Solo tendrán que caminar durante unos minutos.

Cuando llegan no hay nadie. Todas las musas que tendría que haber al alrededor de la casa parecen profundamente dormidas. También hay algún dios dormido. Ari puede distinguir entre la oscuridad a Dionisio que parece borracho y medio dormido. Las chicas entran en la gran casa con forma de templo griego sin ningún problema.
-Es por allí- susurra Ari que recuerda el camino a la habitación de Zeus de cuando estuvo allí con Zayn.

Cuando llegan, Lucía ve una gran puerta de madera. Puede tener unos tres metros de altura y dos de anchura. Es muy grande y parece pesada.
-Vale. Ya estamos- susurra Ari.
-¿Quién entra?
-Tú.
-¿Yo?- pregunta Lucía sorprendida.
-Sí, tú.

Antes de que Lucía pueda quejarse, su amiga la empueja hacia el interior de la habitación. La chica ve como el dios supremo está dormido en su gran cama de matrimonio junto a su mujer. Se acerca lenta y sigilosamente hasta la cama donde se inclina para buscar lo que han venido a robar: el rayo. Ari nota como su amiga tiembla y como parece bloqueda cuando no encuentra el rayo por ninguna parte. De pronto algo parece empezar a brillar junto al cabecero de la cama. Allí está colgado el rayo en forma de colgante. Dos colgantes que se unen. Recuerda cuando lo llevaba en el cuello y cuando Ari llevaba el suyo. Era un símbolo de amistad y ahora parece ser que algo que puede destruir el mundo. La muchacha lo coge con las manos temblorosas y lo agarra con fuerza para que no se caiga. Luego vuelve sobre sus pasos y sale del cuarto donde Ari la espera y cierra la puerta con cuidado.
-Yo te mato. ¡Casi me muero de un infarto!
-Ha sido tu idea así que te tocaba a ti llevarla acabo.
-Vamonos antes de que nos descubran.

Salen corriendo de allí, esperando que nadie se despierte con el sonido de sus pasos y cuando llegan al coche respiran tranquila. Por ahora el plan iba según lo planeado.
-Ahora tendrá que aparecer Dexter. O Ares. O su otro hijo- dice Ari.
-Ya tenemos el rayo. Deberían de aparecer.
-A lo mejor están esperando en el apartamento.
-¿Con Prometeo de por medio?- pregunta Lucía con ironía-. No. Además, sabrán que queremos ver antes a los chicos. No creo que esten allí.
-¿Entonces dónde?
-¿Casandra no dijo que tuvieramos cuidado con el hijo de Pasífae y del toro blanco?

Ari duda pero luego responde que sí.
-Tenemos que encontrar al Minotauro- sentencia Lucía.
-¿Al Minotauro?
-Es el hijo de Pasífae y del toro de Creta.
-¿Se follo a un toro?- dice Ari intentando quitar tensión pero Lucía le mira mal-. ¿Dónde esta el Minotauro?
-Pues en el laberinto supongo.
-Tenemos que encontrar el laberinto.
-No se donde puede estar. Puede estar en Creta o en...
-¿Te acuerdas del tentáculo que te intentó secuestrar?

Lucía frunce el ceño. Sí, sí se acuerda. El pie le sigue doliendo.
-Tenemos que buscarle. Él nos llevará hasta Ares.
-¡Ni de coña!- grita Lucía pero su amiga no le hace caso y empieza a conducir- ¡Ari, no voy a permitir que...!
-Es la unica salida que tenemos.
-No es seguro que esté en el acantilado. Louis lo expantó.
-Solo hay una forma de averiguarlo.

Lucía suspira. No quiere ir al acantilado. No. No ha vuelto a saltar desde entonces. Pero lo hará. Lo hará por Ari, por Louis y por los demás.

Tardan cerca de media hora en llegar a la casa del acantilado, a Mediterraneo y cuando llegan salen del coche nerviosas. Intentan abrir la puerta y, por suerte, esta abierta. Ari sonríe y atraviesa toda la casa para llegar hasta el jardín. Ambas se suben al muro y miran abajo.
-No hay nada- dice Lucía algo decepcionada. Le daba miedo saltar pero quería hacerlo para salvar a sus amigos.
-Espera- dice Ari cuando ve que el mar empieza a estar revuelto. De la nada sale una especie de calamar gigante que las mira. Las chicas tragan saliva-. ¿De la mano?- pregunta Ari cuando ve que el calamar abre la boca mostrando toda su gargante.
-De la mano- dice Lucía.

Se dan la mano y se agarran la mano. Suspiran.
-A la de una... A la de dos...
-¡A la de tres!- grita Lucía antes de saltar junto a Ari para acabar en la boca del calamar.

33.

Lucía y Ari corren por el bosque para llegar a casa antes de que Louis y Zayn descubran que no están y se enfaden.
Llegan a la roca donde hace una hora se encontraban y miran hacia la casa, ven a Harry en la ventana, el cual las observa durante un instante y después se vuelve, quizá para decirle a los chicos que han aparecido.

-Nos han pillado-murmura Ari
-No hemos hecho nada malo-dice Lucia-Fuimos a dar un paseo
-Para ellos es el fin del mundo-intenta bromear Ari, para relajar la tensión

Caminan hacia la casa, en cuanto están casi cerca la puerta la abre Niall con una tímida sonrisa. Ari y Lucía se la devuelven y pasan dentro, saben que ahora les tocará una charla de los chicos.
Efectvamente. En el salón están Zayn y Louis de pie, Harry y Liam sentados y Niall detrás de ellas.

-¿Se puede saber donde estabais?-pregunta Zayn
-¿Y tú?-pregunta Ari irritada-¿Dónde se supone que estabas tú?
-En el monte Olimpo-responde éste tranquilo
-Tenía asuntos con nuestro abuelo-añade Liam
-Vaya, no sabía que ahora vuestro abuelo fuera adivina, llevase serpientes por cabello y se llámase Casandra-dice ironica Ari cruzandose de brazos
-¿A que viene eso?-pregunta Harry
-Viene a que nos habéis engañado-responde Lucía enfadada
-Queréis que os hagamos caso, confiamos en vosotros, en que salir de aquí es peligroso y todo eso-suspira Ari-pero vosotros no confiais en nosotras para contarnos que pasa aquí
-No pasa nada-dice Liam
-¿Seguro?-pregunta Lucía enarcando una ceja-¿Entonces por qué Zayn cada vez come menos, por que vosotros cada dos por tres estáis a la defensiva, por qué no nos dejais salir ni por el bosque, por qué Zayn ha ido a ver a Casandra?
-¿Qué está pasando?-pregunta Ari cruzandose de brazos
-Nada-responde seriamente Louis
-Vale-Lucía suspira
-Nos vamos-añade Ari
-¿Os vais?-pregunta sorprendido Niall
-No nos vamos a quedar en una casa donde no se confía en nosotras y no se nos cuenta las cosas-responde Ari
-Típico en vosotras, no se os cuenta algo y ya os vais-suspira Zayn
-Nosotras al menos confiamos en vosotros-murmura Ari
-¿Y dónde vais a ir?-pregunta Louis
-Es tarde ya-dice Harry
-Cualquier sitio es mejor que esté-dice Lucía
-Todo iba bien entre nosotros-dice Ari mirando a Zayn-pero la has cagado

Zayn no dice nada, mira a Ari fijamente. Sabe que está dolida y a él le duele que se vaya y no poder contarle la verdad.
Como nadie dice nada más las chicas van a la habitación a por sus cosas, será mejor irse cuanto antes.

Louis, al ver que su novia esta preparando la maleta, empieza a sacar la ropa. Lucía suspira y la vuelve a colocar. Louis vuelve a sacarla.
-¿Quieres estarte quieto?- pregunta ella cabreada.
-No voy a dejar que te vayas.
-No es una decisión tuya.
-Es mi obligación protegerte.
-¿Me proteges a base de mentiras, de secretos?
-Es la mejor forma que se nos ha ocurrido.
-Louis, no tienes que hacer esto por mí. Tienes que hacerlo conmigo.

Louis mira a la chica sorprendido por sus palabras.
-¿Vas a decirme que significa lo de "tormenta o corazón?- pregunta Lucía con el ceño fruncido.
-No puedo.
-Entonces tenemos que irnos.
-No podéis...
-Sí, sí podemos- contesta ella-. Desde que estamos aquí, Ari y yo hemos experimentado una gran cantidad de cosas. Hemos descubierto la existencia de los dioses griegos y de sus poderes. Hemos visto águila gigantes que devoran hígados, hemos conocido a Medusa y a Casandra. ¡Cosas que deberían de mantenerse como mitos!
-¡Y lo hacemos! ¡Lo mantenemos como cuentos chinos!
-¡A nosotras no, Louis!

Louis mira a su chica y la intenta abrazar pero ella se aleja dando un paso hacia atrás.
-¿Esto es un adiós?
-Si no nos dices que está pasando de verdad sí.
-No puedo desobedecer más a Zeus.
-Entonces sí, es un adiós.

Lucía vuelve a la cama y cierra su maleta roja para ponerla en el suelo y luego salir al salón donde Ari espera impaciente bajo la mirada de Zayn.
-Laura os espera en la casa del acantilado- dice Harry.
-Será un placer volver a verla- susurra Ari mientras abre la puerta para bajar.

Las chicas caminan por el bosque hasta que llegan a la casa blanca. La primera casa. La casa cuyo nombre es "Mediterraneo". Laura las espera apoyada en el coche con una sonrisa.
-Hola- dice-. Me parece muy valiente lo que estais haciendo.
-Gracias, Laura- susurra Lucía mientras abre el maletero del coche de alquiler para meter las maletas.
-Os dejaré en vuestro apartamento- dice ella-. Las cosas no podrían ir mejor.
-¿Es una ironía?
-Para nada. Con vuestra decisión os estáis protegiendo a vosotras mismas.

Ari y Lucía se miran y se montan en el coche. Lucía saca un cigarro y lo enciende con nerviosismo. Ari la observa de reojo. Parece que su amiga está nerviosa. Muy nerviosa. Parece que, de un momento a otro se vaya a poner a llorar.

Cuando llegan al edificio de su apartamento, Prometeo las observa con curiosidad. Tiene arañazos en la cara, seguro que de su último encuentro con el águila, y la larga barba que solía tener esta afeitada haciendole parece mucho más joven.
-Hola, chicas- dice.
-Holas, Prometeo- contesta Laura.

Luego suben a su apartamento donde deshacen las maletas y, después de que Laura se vaya, las chicas se quedan dormidas en la cama de Lucía. Ha sido un día, psicológicamente hablando, agotador.

32.



Ari y Zayn caminan por la ciudad de la mano, pero ninguno dice nada. ¿Qué se supone que ha querido decir Casandra con eso? La actitud de Zayn es insignificante, y Ari no sabe que es como se siente realmente, ¿cómo puede ser su novio tan transparente algunas veces y que otras no sepa que siente? Ari suspira. No quiere darle importancia, pero lo de Casandra la ha dejado más preocupada de lo normal. ¿Qué quiere decir con eso de ‘’corazón o tormenta’’? ¿Qué es lo que tiene que elegir? No tiene ni idea, y no va a estar tranquila hasta que lo hable con Lucia, al menos así la despeja un rato de todo su lio con Louis.
Zayn y ella llegan al coche, ambos se suben y el moreno conduce hasta la casa. Ninguno de ellos dice nada.

-¿Se lo vamos a contar a los chicos?-pregunta Ari cuando Zayn aparca frente la casa

El muchacho la mira y suspira. Sabe que Ari está preocupada, y al no haber dicho nada y quedarse más serio de lo habitual la ha preocupado más. Se muerde el labio. Esto no debería haber pasado. Se suponían que iban a pasear por la ciudad, desayunar, darse de la mano, besos y achuchones y quién sabe si algo más. Pero Casandra y su lectura de manos le ha dejado demasiado preocupado.

-Solo ha sido una simple adivinación. No ocurrirá-dice el moreno para quitarle importancia
-Eso decías de lo nuestro-Ari suspira-Soy tu novia y los chicos tus mejores amigos, por no decir tus hermanos. Si algo te preocupa deberías de contárnoslo. Tendrías que confiar más y no ser tan reservado.

Ari sonríe tristemente y sale del coche camino hacia la casa, si él no se lo quiere contar a los chicos que no lo haga, pero ella se lo contara a Lucia, es su mejor amiga y no le oculta las cosas.

Ari entra en la casa. Niall, Liam y Harry están sentados en los sillones hablando, y cuando la muchacha entra se callan rápidamente. Ari lo nota, pero no dice nada, quizá hablen de cosas de dioses y no tiene porque emterarse.

-¿Sabéis dónde está Lucia?-pregunta mirandoles
-Está con Louis-responde Liam-¿por? ¿ocurre algo?
-Nada, sólo quiero hablar con ella

Ari suspira y va hacia su habitación. Se tumba en la cama a esperar a Lucia, no le importe lo que tarde, se lo contará.
Al rato Lucia entra con una sonrisa en la habitación, pero se desvanece cuando ve a su amiga tan sería

-¿Qué ocurre? Niall me ha dicho que querías hablar conmigo
-Así es-Ari suspira-he ido con Zayn a la ciudad y nos hemos encontrado a Cassandra...-Ari le cuenta todo lo ocurrido, incluyendo cuando los chicos se han callado al entrar.

-Cuando he entrado con Louis también se han callado, pero Zayn no estaba-dice Lucia-al menos yo no le he visto-Ari se extraña, ¿dónde está Zayn?-y sobre lo de Cassandra, Louis me contó que a veces se vuelve loca, por la edad y eso-Lucia suelta una risa-pero no te preocupes, no creo que tengas que elegir.
-Eso espero, porque además no se que significa

Llaman a la puerta y enseguida se abre. La cabeza de Liam se asoma con una sonrisa

-La comida está lista chicas
-Ya vamos-dice Lucia-dos minutos

Liam asiente y cierra la puerta. Lucia se vuelve para mirar a Ari

-No te preocupes más por eso, y averiguaremos lo de los chicos

Ari asiente, aunque no muy convencida, y junto con su amiga salen de la habitación.
En el comedor están todos los chicos sentados a la mesa excepto Zayn, algo que extraña a Ari todavía más. Lucia y ella se miran antes de sentarse

-¿Y Zayn?-pregunta Ari al tiempo que Lucia se sienta al lado de Louis y Harry

Los chicos se miran unos a otros y evitan mirar a la chica

-Ha tenido que ir al Olimpo, tenía que hablar con su padre-responde Liam-venga, siéntate, se enfriara la comida
-No tengo hambre-responde Ari dirigiéndose hacia la puerta de la casa

Lucía ve como su amiga cierra la puerta de la cabaña y baja.
-Tengo que ir con ella- le dice a Louis.

Louis la observa dudoso pero finalmente acepta la petición de su novia. Lucía se levanta de la mesa y sale con su amiga quien esta sentada al final de las escaleras. Se sienta junto a ella, abraza sus piernas y mira el bosque.
-¿En que piensas?
-No lo sé.
-En algo tienes que pensar.
-Bueno... Si. Pienso en Zayn.
-¿Sigues preocupada por lo de Casandra?

Ari tuerce un poco su sonrisa.
-Es que no es solamente eso- susurra-. Todos los chicos nos están ocultando algo. ¿No crees?

Lucía mira a la misma dirección que su amiga.
-Si. Pero ¿cómo vamos a averiguar qué es?

Ari mira a su compañera.
-Vamos a ver a Casandra nosotras.
-¿Otra vez?
-Si. ¿Crees que los chicos nos dejaran?
-No.
-¿Entonces?

Lucía mira a la cabaña. No hay nadie mirando. Luego coge la mano de Ari.
-¡Corre!- susurra en su oído.

Se levantan de las escaleras y empiezan a correr por el bosque sin mirar atrás. No quieren tentar a la suerte. Saben que lo que están haciendo es peligroso pero no tienen ninguna opción si quieren saber lo que está ocurriendo con Zayn y con los demás.

Cuando llegan a la antigua casa del acantilado ven su coche aparcado. Justo en el mismo sitio donde lo dejaron. Ari se pone de copiloto para dejar a Lucía conducir.
-¿Estaba abierto?- pregunta Lucía.
-Si- susurra Ari-. Y las llaves en el cenicero.
-¿En serio?
-¿Quien va a venir hasta aquí para robar un coche?- pregunta Ari.

Lucía suspira y arranca el coche después de encenderse un cigarro.

No tardan mucho en llegar a la ciudad y encuentran aparcamiento cerca del lugar de trabajo de Casandra. No tardan ni cinco minutos en llegar hasta allí pero Lucía obliga a Ari a esconderse.
-¿Qué pasa?
-Zayn.
-¿Dónde?
-Está hablando con Casandra.

Ari se asoma un poco por la esquina para observar la plaza. Es cierto. Ve a Zayn hablando con la anciana. Parece nervioso. Casi aterrado.
-¿No estaba en el Olimpo?- pregunta Ari cabreada.
-Ari, eso sonaba a una gran mentira.
-Genial. ¡Mi novio me miente!
-¡Sh!

Lucía coge del brazo a Ari para enconderse tras un contenedor de basura que hay en un callejón al ver que Zayn se alejaba de Casandra y que iba en su dirección. Por suerte Zayn no las ve y pasa de largo. A los dos minutos salen de su escondite y corren hasta Casandra quien está atendiendo a una pareja. Cuando la pareja se aleja riéndose por lo que le haya dicho la anciana, las chicas se acercan.
-Queremos hacerla unas preguntas- dice Lucía.

La anciana les mira sorprendida y luego las hace sentarse en unas sillas. Luego coge la mano de Lucía y la empieza a leer las lineas de su mano.
-Tendrás que elegir entre la tormenta y el corazón.

Lucía y Ari se miran. Son las mismas palabras que le ha dicho a Ari esa mañana.
-Pero tendrás que elegir con cuidado. No querrás acabar mal, ¿no? Y cuidado también con el hijo de Pasifae con el toro blanco.

Lucía mira a Ari algo nerviosa.
-¿No puedes ser algo más exacta?
-Lo siento- dice la anciana mirando a las chicas-. Volved a casa. Los hijos de Poseidn y de Apolo arderán cuando se den cuenta de la ausencia de dos jóvenes.

Las chicas se vuelven a mirar y, tras dejar algo de dinero a Casandra, corren hasta el coche. No quieren hacer que Louis y Zayn no las hablen durante mucho tiempo por escaparse.