*Un mes después*
Lucia mira por la ventana de su nuevo apartamento la ciudad de Boston. Desde aquel piso en lo alto del edificio tenia unas vistas increíbles y espectaculares. Y aquel piso era suyo por cortesía de sus padres, y también de que fuera a entrar en la universidad y le pillaba más cerca.
Lucía va a la habitación, quiere ponerse ya el pijama, dentro de poco anochecera y no tiene intención de salir a ningún lado.
Al entrar tira la fina rebeca a la cama y después se sienta en ella para quitarse los zapatos. Sonríe al ver en la mesilla una foto suya con Ari en la playa, una foto de este verano, una foto que fue tomada antes de que todo pasará, antes de que conocieran a los chicos, de que se hicieran amigos, de que se enamorara, de que saltara por un acantilado, de que lo hiciera por primera vez, de que se enfrentará a dioses y sus maldiciones y miles de cosas más. Incluso podría escribir un libro con todo ese verano.
No había vuelto a saber más de él. Quizá Zeus si que lanzó la maldición, aunque no tiene pesadillas siempre como dijo.
Alguien llama a la puerta y la interrumpe de sus pensamientos, quizá sea su amiga. Se levanta de la cama y va hacia la puerta.
-¿Qué haces aquí?-pregunta sorprendida al abrir y encontrarle a él, justamente a él.
-¿Sabes lo que me ha costado encontrarte?-el joven sonríe. Sigue igual de guapo que siempre.
-¿Qué quieres, Louis?-pregunta Lucía dejandole entrar.
-Nunca te di las gracias-susurra el joven cuando están sentados en el sofá.
-Ya...-Lucía hace una mueca-pues ya lo has hecho, puedes irte.
-¿Tan rápido?
-¿Qué más quieres?
-Arreglar las cosas contigo. Nosotros.
-Ya no hay un nosotros, Louis.
Louis la mira a los ojos.
-¿Por qué no te das cuenta de que no puedo vivir sin ti?
-Si que puedes.
-Pero no quiero. Joder Lucía, contigo todo era más fácil, me hacías feliz y hacíamos tonterías juntos. Sigo sintiendo lo mismo por ti, y se que tu también.
-¿Cómo estas tan seguro?
-Por Casandra. Estamos hechos el uno para el otro-Louis sonrie feliz.
-Louis...-comenzó Lucía pero se vio interrumpida por los labios del chico.
Lucía los echaba de menos. Echaba de menos el besarle cada vez que podía, el sabor de sus labios. Pero no podía, por lo que se aparto.
-¿Qué ocurre?-pregunto Louis confundido.
-Louis, claro que te quiero, y que sigo sintiendo lo mismo, pero no puedo llevar tu vida. ¿No te das cuenta de que yo morire y tu permaneceras joven siempre?
-No del todo-explicó Louis
-¿Que quieres decir?
-Renuncié a ser un dios, a mis poderes, a todo, por ti
-¿De verdad?
-Claro que si-Louis sonrio-Lucía, te quiero, y quiero estar contigo, ya sea como dios, humano o como un calamar gigante.
-No, mejor eso último no-bromeo la chica, y Louis río con ella.
-Quiero estar contigo, casarme y formar una familia.
-¿En serio?
-¿Qué más quieres? Estoy en Boston y no voy a ser más dios por ti, porque te quiero.
-Sólo una cosa más.
-¿Que?
-Besame.
Louis hizo caso a la petición de la joven y la beso. La beso como nunca antes. Ahora estarían juntos, se casarian y formarian una familia y envejecerian juntos. Louis no podía estar más feliz.
-Te quiero-susurro Lucía.
-Te quiero.
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