Ari coloca todo en la maleta mientras que Lucía está tomándose una ducha. Llevan cinco días en el apartamento y ya han avisado en casa que volvían al día siguiente. Han vuelvo a mentir a sus padres diciéndoles que el viaje ha estado muy bien cuando, en realidad, es todo lo contrario. Han estado amenazadas, han estado secuestradas, han sido amenazadas con una maldición por parte de Zeus y habían conocido a unos chicos de los cuales se habían enamorado pero que, por todas las mentiras y secretos, les había hecho daño.
Además, han tenido visita. Todos los días venían al apartamento o Laura o Nina o Juliet, que siempre traía gominolas, con cualquier excusa para ver cómo estaban. Seguro que les mandaban los chicos.
Ari no ha recibido en ningún momento cuadros como las pasadas veces que se alejaban de los chicos y eso le duele porque le hace creer que Zayn ya no siente nada por ella. Lucía tampoco ha recibido nada de Louis haciebdose sentir mal porque piensa que Louis, ahora su ex novio, está enfadado con ella.
-¿Tienes todo?- pregunta Ari cuando Lucía sale de la ducha enredada con una toalla.
-Sí.
-Creo que deberíamos salir a dar una vuelta. Quizá podamos ver algo de Atenas que no hayamos visto.
-Puede. Es una buena idea salir. Llevamos encerradas aquí desde que volvimos.
A los diez minutos las chicas salen del apartamento para bajar. Allí les observa Prometeo que les mira sorprendido. Parece que tiene algo que preguntarlas pero no lo hace por miedo a molestarlas. Pero, finalmente, abre la boca.
-¿Sabéis dónde están los chicos?
Ari mira al conserje. No tiene heridas en la cara ni en los brazos como las pasadas veces después de tener una visita del Hipógrifo.
-Llevamos sin verles mucho- dice Ari con un tono asqueado.
-¿Na sabeis nada de ellos entonces?
-No- contesta Lucía. Ve como Prometeo se empieza a morder las uñas-. ¿Ocurre algo?
-Lucía, vamonos.
Prometeo mira a las chicas con duda. ¿Debe contarselo? Puede que si no pone remedio a esto Zeus le maldiga con otra cosa aún más dolorosa.
-Ayer no vinieron a por mí- dice-. Ayer no me llevaron a lo de Ethan.
-Que suerte- dice Ari-. Lucía, vayámonos.
-Nunca habían fallado. Llevan años llevándome y nunca se saltaron una noche.
-¿Crees que les ha pasado algo?- pregunta Lucía.
Prometeo se muerde las uñas y luego se pasa las manos por la cara.
-Sí.
Lucía mira a Ari. Cuando el conserje dijo eso, su cara había cambiado de relajada a nerviosa.
-No nos incumbe- miente.
-Puede que tenga algo que ver con...
-No nos incumbe- repite-. Lucía, vámonos.
Lucía mira a su amiga. Ve su cara pálida y se aleja de Prometeo.
-¿Por qué no le has dejado terminar?-pregunta Lucía cuando salen del edificio-Podría ser importante
-O simplemente quieren llamar nuestra atención para no irnos-dice Ari de mala gana, intentando creerse sus palabras.
Ambas chicas no dicen nada por el camino, siguen pensando en lo de Prometeo, ¿que les ha podido pasar a los chicos?
Caminan por las calles de Atenas disfrutando de la ciudad, aunque todo es en vano, no pueden, están demasiado preocupadas. Harta Ari bufa y se detiene, Lucía la mira curiosa
-¿Qué pasa?
-Tenemos que hablar con Zeus
-¿Qué?-Lucía abre los ojos-¿Estas loca?
-Puede-Ari hace una mueca, sabe que ver a Zeus es una idea horrible, podría matarlas o lanzarles alguna maldición, pero es el único que puede saber donde están los chicos
-¿Y como llegamos a él, lista?-pregunta Lucía cruzandose de brazos
Ari sonríe. Tiene una idea. Coge a su amiga del brazo y tira de ella. Las dos corren por la ciudad, lo más rápido que pueden. Conocen a una persona que puede ayudarlas.
Se alejan de la ciudad y llegan a la playa, corren por ella hasta llegar a un sitio cerrado, una pequeña cueva
-¿Qué hacemos aquí?-pregunta Lucía
-Hablaremos con Poseidon-responde Ari
Las dos chicas se arrodillan al agua y llaman al dios de los mares y océanos. Al rato el agua comienza a elevarse en forma de remolino y aparece Poseidon ante ellos.
-Hola chicas, ¿qué tal?-pregunta con una sonrisa
-Necesitamos ver a Zeus-responde Ari
-¿A Zeus?-pregunta sorprendido-No es buena idea
-Eso mismo le he dicho yo-suspira Lucía
-Puede que no, pero los chicos ayer faltaron a la misión de Prometeo con el águila, ¿sabes algo de ellos?-pregunta Ari
-No desde hace un tiempo-responde Poseidon preocupado-mandare un mensaje al Olimpo preguntando, quizá alguien sepa algo
-Está bien-Lucía le sonríe
Ven como Poseidon se esfuma en el agua y las dos amigas se sientan en una roca a esperar. Sólo esperan que los chicos estén bien.
-Pobre ilusas
Lucía y Ari se giran y ven a Dexter, el hijo de Ares que amenazó a Lucía días atrás, detrás suya, con una sonrisa maliciosa
-¿Que quieres?-pregunta Ari poniéndose en pie.
-El rayo.
-No lo tenemos-responde Lucía.
-Esto es sencillo-Dexter sonrie-, me dais el rayo, y yo os devuelvo a los cinco chicos. Por cierto, esto tiene que mantenerse en secreto sino...- las chicas ven como hace un gesto en el que se pasa un dedo por el cuello dando a entender el final de los chicos: la muerte.
Es lo último que dice antes de desaparecer. Lucía y Ari se miran, ¿que hacen ahora?
-No saben nada de ellos por el Olimpo tampoco- dice una voz detrás de las chicas, Poseidón.
Las chicas se giran asustadas y pálidas.
-Es muy preocupante- dice el dios del mar.
-No pasa nada.
-¿Seguís queriendo hablar con Zeus? Creo que si sabe la siuación...
-¡No!- chilla Ari-. No hace falta ya.
-¿Estáis bien?- pregunta preocupado.
-Sí- contesta Lucía antes de girarse y llevarse a Ari fuera de la playa-. Gracias de todas formas.
Cuando se encuentran en el apartamento, tras haberle dicho a Prometeo que los chicos irán esa noche a por él para no decir la verdad, se sientan en el sofá nerviosas.
-Ares tiene a los chicos- susurra Ari.
-Yo lo sé.
-Tenemos que hacer algo.
-Tenemos que conseguir el rayo- dice Lucía-. Y dárselo a Dexter.
-¡Pero si se lo damos Zeus nos enviará a alimentar a Cerbero!
-¡Ya lo sé, Ari! ¡No soy tan estúpida como para no pensar en eso!
-¡Pero si no se lo damos los matarán!
-¡Ari! ¡Ya lo sé!
-¡Tormenta o corazón! ¡A esto se refería Casandra!- grita Ari- ¡Nos estaba diciendo esto!
Lucía mira a su amiga nerviosa. Claro. Y los chicos lo sabían. Por eso no se lo habían dicho. Querían mantenerlas al margen de todo esto. Querían protegerlas y... Ahora son ellos los que están en apuros.
-Tenemos que ir a la ciudad- dice Lucía-. Tengo una idea.
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